lunes, 15 de enero de 2018

SANTA COLOMA ( CAPÍTULO XIII )




Comenzamos 2018, con la ganadería de Valdellán.
Durante treinta años el encaste Santa Coloma, al igual que el de Parladé, acompañó el surgir del toreo moderno hasta que una nueva moda volvió caducos el tipo de sus toros.
El renacimiento de los gracilianos vendrá de este campo perdido, entre las tierras de El Cid y la cordillera de León, gracias a la pasión desmesurada de un ganadero Fernando Álvarez.
Sin un mapa, Valdellán es difícil de encontrar, escondido no muy lejos de Santa María del Río.
No obstante, su riqueza es conocida desde el siglo XIV, cuando unos monjes se establecieron ahí para pacificar el camino a Compostela.
El Camino de Santiago pasa por esos prados y algunos mojones limítrofes tallados en piedra dan testimonio de la antigüedad de esta finca, de la que los benedictinos de Sahagún obtenían sólidas ganancias.
Fernando Álvarez, de Palencia, quería afincarse al norte de la vieja Castilla donde tiene sus negocios.
Tierra de cereales,de ovejas, de cabras y de vacas de carne. Valdellán pronto vio crecer en sus prados un complejo que haría palidecer de envidia a las ganaderías más encopetadas. Placita moderna. Pero la elección del encaste instalado en esta finca basta para disipar cualquier sospecha de que se trata sólo de un capricho ; donde un nuevo ganadero para brillar en sociedad hubiera elegido comprar algo de Domecq, Fernando en noviembre de 2002, apostó fuerte por el encaste SANTA COLOMA de la rama graciliano, con la intención de convertir a Valdellán en un conservatorio para este encaste en peligro.
La finca le gusto de inmediato. Muy ondulada, muy abrigada con montes y pequeños valles con numerosos manantiales, es ideal, aunque está lejos de la ruta comercial del toro : a dos horas y media de Madrid y a una y media de Salamanca. Con sus 500 hectáreas, Valdellán es la finca más grande de la provincia de León. A nivel sanitario es una ventaja no tiene ningún vecino que pueda contagiar al ganado. A nivel de clima hace menos frío que en Salamanca y mucho menos que en la ganadería de Bañuelos, en Burgos.
Comentaba el ganadero : Siempre me gustaron el campo y los toros. Inicié con Santa Coloma por ser el encaste que me agrada. Sé que es un camino difícil pero soy entusiasta y me doy tiempo. Hay que encontrar la esencia de este gran encaste, con toros vibrantes pero toreables. Creo que el lugar de los Santa Coloma en las ferias va a ir creciendo. Solamente hay que estar a a la altura. En una primera época, pese al cuidado puesto en la compra de su primer lote a los ganaderos de Hoyo de la Gitana, Fernando no obtuvo recompensa alguna. Los novillos nacidos de las primeras vacas y de padres desconocidos dieron lugar a una novillada espantosa que se lidió en Vic-Fezensac en 2006.
La mitad de estas vacas fueron eliminadas después del primer saneamiento que había detectado casos de tuberculosis.
Para completar su vacada diezmada, llevó a Fernando a tocar otra puerta : la de Julio Pérez- Tabernero, el ganadero hijo de Pilar Población del Castillo. La segunda generación de Valdellán que se lidió también en Vic-Fezensac, fue mejor que la primera - el semental había sido escogido en Valdellán -, y la lidiada en la Granja en el 2008, encantó al público.
En unas declaraciones a la prensa Fernando Álvarez declaraba . Sufrí tanto en mi vida de aficionado, que el toro humille, que tenga raza, que se deje torear y que tenga fuerza, que hoy busco dotar a mis toros de esas cualidades.
Mi mayor esfuerzo lo tuve que hacer en la busqueda de sementales. Durante dos años he tentado la camada entera en el caballo, y a los mejores en la muleta, quemando muchos animales es la forma de encontrar lo que buscas, tengo muy en cuenta que ser ganadero es un oficio muy difícil y lleno de secretos.
A los gracilianos puros los encontramos  en la ganadería de Pilar Población del Castillo que ha permanecido fiel a su identidad original de Santa Coloma, con una clara dominante Ybarra.
No obstante, hace veinte años que el nombre de Pilar Población del Castillo ya no aparece en los carteles de las principales ferias. Sus camadas se lidian sobre todo para rejones. Esa tremenda pregunta que asalta en los últimos tiempos a los ganaderos, la de saber si venderán sus toros.
Julio Pérez-Tabernero Población, hijo de Fernando y de Pilar Población del Castillo.
Su padre Fernando fue novillero, su tío Alipio también y su tío Juan Mari Pérez-Tabernero fue matador de toros....... Por su parte Julio nunca pasó de la etapa de los festivales benéficos.
El arte del ganadero consiste en respetar siempre la identidad de sus toros. En no perder nada de su genética y en mejorar lo que se pueda. Acerca de sus Santa Coloma, Julio sabe que sus toros son iguales en todos los aspectos a lo que fueron los del gran don Graciliano, y luego su hermano Alipio.
" Mesonero " y  " Cristalino " y " Hornero " cimentaron las bases de este encaste propio.
¿ Pero.... qué puede hacer Julio, si sus toros ya no están de moda, como lo estuvieron en el pasado ?
En 1920, cuatro años después de que lo hiciera Paco " Coquilla ", don Gracilian Pérez -Tabernero le compra al Conde de Santa Coloma ciento treinta y cinco vacas y dos sementales. Con un rigor extremo, don Graciliano mide su honor en la bravura de sus toros. Algunas vacas con el hierro de Albaserrada, pero la mayor parte eran ybarreñas. De los dos sementales " Mesonero " tenía el hierro de Santa Coloma y " Cristalino " el de Albaserrada. Éste no dejo mucha descendencia, pero ambos ligaron bien entre sí. " Mesonero " con las hijas de " Cristalino ", y viceversa, y como " Mesonero " fue el semental de la ganadería durante 16 años y dejo aproximadamente 1150 crías.
La grandeza de la ganadería de don Graciliano explica también su generosidad.
Un día, su amigo Manuel Arranz se lamentaba con don Graciliano de como en su ganadería, la casta se precipitaba en caída libre, y dos Graciliano le mandó un eral " Filibustero " y fue el que hizo la grandiosa ganaderia de don Manuel Arranz, su hijo, al fallecer don Manuel se vio obligado a vender la ganadería en 1976, la ganadería era de ocho hermanos y la finca en que pastaban la heredó la hija mayor de don Manuel. Hija única de su primer matrimonio. Manolito " el inglés " como así se le llamaba vendió a don Ramón Sánchez
Don Graciliano vendió en 1940, a don José Escolar que llevó su ganadería a la marisma.
Pero.... yo me pregunto ...... : ¿ quien se preocupa hoy de los grandiosos gracilianos de ayer ?





lunes, 18 de diciembre de 2017

NAVIDAD 2017





Para esta Navidad y para el próximo Año 2018 te deseo:

Que nunca te falte un sueño, un deseo, un proyecto, 

algo que aprender y sobre todo alguien a quien amar.

domingo, 10 de diciembre de 2017

EL ÚLTIMO RETORNO ( Primera Parte )




¿ Qué impulso, qué vehemente y maravilloso impulso, lleva a Ignacio Sánchez Mejías, en la esplendida madurez de sus cuarenta y tres años, a dejar el relativo sosiego, sin peligros físicos, de una existencia burguesa y placentera para lanzarse, en aquella prometedora primavera de 1934, al ejetreo, incierto y alborotado, con evidentes riesgos, del planeta de los toros ? Pretextos pueden citarse
varios : razón poderosa quizá sólo una. En los mentideros taurinos - en las tertulias de Sevilla, Jérez, de Madrid..... se habla de los quebrantos de su economía particular, afectada, por la crisis desencadenada en el país.
La afición taurina, un tanto adormilada, se anima con la vuelta a los ruedos de Juan Belmonte y el Gallo, Ignacio comprende que ha llegado el momento.
Y también se decide.
Tras la resurrección de Rafael, hizo el paseillo Juan Belmonte, y seguidamente Ignacio anunció su retorno de modo oficial. Naturalmente se multiplicaron las preguntas : ¿ Por qué vuelve ? " ¿ Está, realmente, en condiciones, a sus cuarenta y tres años, para arrastrar el peligro de la lidia ?" Era verdad que las finanzas del torero estaban maltrechas, que necesitaba reponer su economía para poder salvar del posible naufragio Pino Montano y todo lo que ese nombre significaba. Pero Ignacio sentía también el tirón de los aplausos, el halago de las sonrisas de las mujeres guapas ; el atráctivo de la popularidad, si no perdida del todo, casi disipada. Había probado el sabor de otros homenajes - su indudable éxito como autor teatral ; la amistad de los intelectuales.....- pero no podía prescindir del clamoreo de los tendidos ; de la tertulia animada en el cuarto del hotel, cuando la tarde había sido de éxito.
El 23 de julio de 1934, en el hotel Cristina, de San Sebastián le hizo una entrevista en ABC, Eduardo Palacios Valdés que no se publicó hasta después de la muerte del torero, por el cornalon de   "Granadino ", en Manzanares.
Le decía Ignacio al periodista : Estaba gordo y casi calvo. Se sometió a un duro entrenamiento  anduvo con una azada cavando en su finca de Pino Montano, vestido con el traje de torear ; se le vio en el Retiro madrileño, haciendo marcha atlética, junto a Alfredito Corrochano, y hasta su salud se requebrajo. Pero al fin, pudo meter su cuerpo en la funda de seda del dorado " uniforme " que le hizo Pepe Manfredi, el sastre de los toreros.
- Has vuelto a los toros, Ignacio - le decía Palacios Valdés -. porque te aburrías ; has vuelto por todo este estrépito. Ya lo has visto esta tarde en San Sebastián. Las misses del concurso del Kursaal no
tenían ojos más que para tí.
- El porqué me visto otra vez de luces no lo sabe nadie, Eduardo. Nadie. Aquí estamos dos hombres. Uno va a hablar ; el otro, a escuchar y ..... ¿ a callar ! ¿ Estamos ?
Hizo una pausa Ignacio, y continuó :
- Mi ilusión es Joselito. ( Se refería a su hijo, que luego en los ruedos, usaría el nombre compuesto de José Ignacio ) No ha cumplido aún dieciseis años y tiene dentro del cuerpo el veneno de los toros. Discretamente he querido apartarle de ese camino, sin reparar en medios. Cuando me retiré hace siete años, se dejó de hablar, en casa, de toros ; me hice aficionado al fútbol, presidí el Betis ; llevé al chico a todos los partidos.... Pero todo ha sido en vano.
Por la memoria del torero debieron pasar, en rápida sucesión, sus sacrificios económicos para que su hijo José y su hija María Teresa y su sobrino Pepito, al que quería como a un hijo cursaran estudios en Suiza, donde podían practicar los más diversos deportes.
En Pino Montano, montaron porterías para crear un equipo de fútbol. Allí estuvo Alfredito Corrochano con la idea de crear el mencionado equipo, pero un día debió descubrir una muleta y comenzó a torear de salón. Ignacio se llevó una sorpresa cuando descubrió a Alfredito y a su hijo José lidiando, mano a mano, en la plácita de la finca, con el carromato. " Pero.... niño....¿ que es
esto ? Y que le voy a decir ahora a tu padre ( don Gregorio Corrochano ) ( Alfredito, desde aquel día, ya no tuvo más ilusión que torear )
Ignacio reanudó " su " historia.
- Supe un día que Joselito andaba por los tentaderos como un maletílla sin padrino, jugandose la vida. Le recriminé cariñosámente. Decía que quería ser matador. A los toros, le dije, no se acerca uno más que por el dinero. y tú lo tienes. Es menester, hijo, acabar con esa chaladura. Tu misión es viajar, divertirte, trabajar en mis negocios, ser útil. " Papá, yo haré lo que tú quieras, ahora y siempre, pero a los toros se va también por afición. No pude replicarle. Entonces decidí, desesperado, hacer una prueba. Hable con los hermanos Miura, y les pedí un novillo para Pino Montano. Cuando me lo enviaron, le dije a mi hijo : Coge un capote, tú y yo vamos a torear un becerro sin que se entere nadie. Joselito lo lidió de manera formidable, hasta que en un descuido, el bicho lo atrapó y lo revolcó. Le hice el quite y me dijo : Ya ves, papá, como también puedo con estos becerros. " Pero tenía una clavícula rota ".
No se quejaba. Su padre le explicó :
Ya ves lo que hacen los toros. Y esto no es nada.. Mira este muslo - le descubrió la cicatriz de la cogida grave de quince años antes, y mientras mi mujer era ajena a cuanto había pasado en la plácita de Pino Montano, que yo sembre un día de maíz, para que no sirviera de redondel taurino, y no podía ni sospechar las angustias que le esperaban si Joselito se salía con la suya.
Ignacio, tomó esta resolución : Si algún día tiene que llegar a esta casa un hombre destrozado por los cuernos de un toro, que sea yo, y no el hijo de esta mujer que, por otra parte, conoce bien las angustias y las amarguras del toreo ( La mujer de Ignacio era hija de torero y hermana de Rafael y Joselito " El Gallo " ).
Ignacio, expresó al periodista su esperanza de que otra ilusión - un amor, por ejemplo - pudieran acabar con el gusanillo del toro. Al fin y al cabo, no sería el primero en cambiar de opinión ; tantos otros desistieron ante las primeras adversidades.
Decidida ya la vuelta a los ruedos, Ignacio pensó, primero en la feria de julio de Valencia. Recordaba las tardes de triunfo, y esperaba reverdecer sus laureles ante aquella afición.
Propuso torear tres tardes, dos de ellas, en carteles donde entrara Domingo Ortega, considerando que era el espada de más cartel en ese momento. Pero los excesivos entrenamientos agotadores quebrantaron la salud de Ignacio, y éste, aconsejado por sus mentores aceptó empezar a un ritmo más tranquilo. Por lo pronto. eligió para su reaparición la plaza de Cádiz, y como fecha 16 de julio de 1934. A la hora de comenzar el festejo sopla, con furia, el levante. Por la mañana, Ignacio baja a la playa de la Victoria, en bañador, en compañía de su amigo José Bello. Éste para aliviar el presagio del molesto ventarrón, argumenta : A lo mejor esta tarde cae un poco. No se inmuta el torero. " Si....., a veces ocurre eso ".
En el cartel Ignacio, Cayetano Ordóñez y Pepe Gallardo, un torero de la tierra, los toros de Dómecq.
Ignacio tuvo una tarde triunfal, cortó las orejas en sus dos enemigos.
De Cádiz saltó Ignacio a la otra punta de España a San Sebastián, donde el 22 de julio se celebra la corrida de la Prensa. Se anuncian toros de Concha y Sierra, y, como compañeros de cartel, Rafael " El Gallo " y Domingo Ortega. En el quinto obtiene Ignacio las orejas y el rabo. La prensa dice : " Ignacio vuelve con el mismo valor de siempre, y además con mejor estilo artístico.
El 5 de agosto despachó una corrida de Coquilla en Santander alternando con Victoriano de la Serna y Félix Colomo. Tuvo una tarde completa en todos los sentidos, en ABC de Madrid, titularía su crónica : Así lidiaba Joselito. Cuatro orejas y un rabo se ganó aquella tarde.
Sólo a punto de abandonar la plaza, y desde lejos, la descubrió Sánchez Mejías a Marcelle Auclair, y por señas se disculpó de no haberla encontrado antes. Pero tenía tanta prisa ; debía salir para La Coruña aquella misma noche. Y no podía entretenerse.
( Continuará )