martes, 17 de enero de 2017

" LOS DOMINGUÍN "




Durante varias décadas, desde 1920 hasta 1970, " los Dominguines " - así se les solía llamar en el mundillo taurino - llegaron a constituir uno de los grupos de poder más importante en el sector taurino.
En Quismondo ( Toledo ), vivía el matrimonio formado por Alejandro Cruz González y Pilar Mateos.
Luis Miguel Dominguín en su boceto de Memorías decía de su abuela Pilar :
" Mi abuela fue una montaña de mujer, que parió trece hijos, de los cuales diez se los mató el hambre. No sabía leer y se deslomaba recogiendo bellotas como si se tratase de un hombre. Cuando la metieron en la cárcel, por uno de sus robos, y dio a luz una hija, en la cárcel lavó y planchó ropa de las gentes del pueblo para darle de comer a la niña. Una mujer así es muy difícil que se repita. La herencia que de ella recibí fue una constante lección de vida ".
De todos los hijos, el que causó más quebraderos de cabeza a Cruz y a Pilar fue Domingo, que iba a consagrar su vida al labrantío hasta que, un día, se enteró de que otros seres humanos se dedicaban a una profesión " que les decían toreros " y que, jugandose la vida, se la ganaban muy bien.
Cuentan que decía Domingo :
- O dejo de ser pobre o de cabeza a la sepultura.
Domingo González Mateos, nace el 4 de agosto de 1895, en Quismondo, al no estar por la labor del oficio del campo, huye de su casa en varias ocasiones con el deseo de hacerse torero.
Pero sus escaramuzas terminan siempre en su pueblo natal a donde, tras ser denunciadas sus fugas, llega conducido por los íntimos enemigos de su madre, la Guardia Civil.
Dominguito vive en Madrid del producto de su trabajo en la Taberna de Desiderio, en la Ronda de Toledo. Aprovecha sus horas libres para recorrer los cafetines en los que se reune la gente del toro. Torquito y Saleri son sus primeros ídolos, aunque no los ha visto torear. También admira a prudencial distancia, a varios subalternos, como Ignacio Sánchez Mejías, banderillero de su cuñado Joselito " El Gallo ".
Sus ya amigos, los Guardias Civiles, lo van a buscar a la Taberna de Desiderio. Es conducido " por conducto ordinario " y unas parejas se lo entregan a otras, hasta que se hace la " entrega " oficial en el Juzgado de Quismondo.
La familia Dominguín procede del citado pueblo en la comarca de Torrijos, a 67 kilómetros de Madrid, al norte de Toledo.
¿ Como sería Quismondo a fines del siglo XIX, cuando nace allí Domingo, el padre de Luis Miguel y el resto de hermanos ? No es difícil imaginarlo. Con su pintoresco estilo lo evocaba Pepe
Dominguín :
" Quismondo no estaba en el mapa....., era en esos años un pueblo agrícola pobre, muy pobre, las tierras estaban en manos de unas pocas familias.
La finca " La Companza " la compró Domingo en 1923, con un gran esfuerzo económico, por 75000 pesetas, cuando era torero en activo.
" Es la ilusión de mi vida ", decía Domingo, comprar una finca en mi pueblo natal, es el sueño realizado. No tenía entonces bastante dinero para comprarla y tuvo que recurrir al crédito.
Para todos los Dominguín, la Companza conserva el atractivo de los orígenes de las primeras luchas. Pocos días antes de inagurarse, allí. una placita de toros le dedicó un romancillo con su estilo popular Rafael Duyos :
                              Placita de la Companza,
                              con tu gloria por nacer....
                              Eres la Plaza de Toros
                               que de Toros aún no es....
                               Lo serás cuando a tu arena
                               se asome el primer burel.


El padre de Domingo se da cuenta de que su hijo quiere volar por su cuenta. " Pues si quiere ser torero ¡ que lo sea ! "
Parece ser que, antes de tomar tan " sublime decisión ", hubo un consejo familiar en el que hacía de Fiscal su madre Pilar.
Se marchó a Madrid y de nuevo en la taberna. Dedica su tiempo de ocio a lo que de verdad le importa, a ponerse en contacto con los toreros. Lo que gana en su nuevo trabajo, otra taberna cercana a la calle Mayor, una vez descontado sus gastos se lo envía a sus padres. En el establecimiento conoce al señor Julián. Una tarde invitó a Domingo a los toros. Haría el paseíllo, Rafael " El Gallo ". Es la primera corrida que presencia el muchacho. Regresa fascinado.
Los historiadores del torero no coinciden plenamente en los primeros encuentros con los toros. Según unos tiene lugar un verano, mientras Domingo pasa sus vacaciones en Quismondo. Se van a celebrar las fiestas de Almorox, en las que echan tres toros.
Son muchos los aficionados que quieren torear y, entre ellos un chico de quince años, conocido como " Chocolate " y que, a partir de entonces, estaría siempre unido a la familia Dominguín.
Domingo recibió al toro de rodillas e intentó una larga afarolada, como había visto a otros toreros.
Y siguió toreando con tanto garbo como inexperiencia, pero entusiasmando al público. Chocolate le felicita. Domingo vuelve a Quismondo y le entrega a su madre los primeros duros, cuatro exactamente, que ganó toreando.
Don Román Merchán, se decidió a apoyar al muchacho. Le consiguió una novillada en Villa del Prado, en donde vestiría su primer traje de luces, recibió su bautismo de sangre, tras una cornada que estuvo a punto de costarle la vida. Don Román, vio al terrorífico toro que le había correspondido a su pupilo. Le aconsejó que escapase por una de las puertas de la plaza. Domingo se negó en redondo. Explicó a don Román que le había costado mucho trabajo que lo pusieran en el cartel y que una espantada podía terminar con su carrera. Así es que esperó en el ruedo al toraco, pasado de años, kilos, cornamenta y mala intención. Le dió unos pases aceptables y, de pronto el toro hizo por él y lo movió con sus cuernos como si fuera un pelele. Cuando lo dejó y los compañeros lo recogieron del suelo, éste tenía el traje destrozado y sangraba abundantemente. Quisieron retirarlo, pero él se negó. Fue hacia el toro, lo dobló. le dio algunos pases de castigo y entró a matar. El mastodonte fue fulminado por la estocada.
Al llevarlo a la enfermería instalada en una casa del pueblo el médico comprueba que si los cuernos hubiesen calado un poco más el muchacho habría muerto en la Plaza.
El 15 de agosto de 1916 torea en Torrijos, Es cogido sin importancia, a la hora de matar. Ese año participa en doce novilladas matando trece novillos.
El 22 de abril de abril de 1917 se presentó en la plaza de Tetuán de las Victorias. que años más tarde regentaría como empresario. Consiguió salir a hombros. El " boca a boca " era la publicidad que funcionaba en aquellos tiempos. Toreó, otros tres festejos en la misma Plaza.
Debutó en Madrid en la plaza de la carretera de Aragón el 24 de julio de 1917. En la terna estaba Francisco Fernández, El Habanero, hermano del célebre doctor Mariano Zumel. Fracasa el ilusionado Domingo González Mateos. Eduardo Pagés lo llama para que toree en Barcelona. Interviene en dos novilladas con actuaciones triunfales.
La misma Empresa le contrata para iniciar su temporada de 1918. Torea los días 2 y 17 de febrero con poca suerte.
Dominguín ya tiene apoderado Victoriano Argomaniz, experto taurino.  Don Román, el farmacéutico de Quismondo, le sigue acompañando a todas sus actuaciones, desinteresadamente.
El 24 de febrero de 1918 vuelve a la plaza madrileña. Novillos de José Bueno. Mató a sus dos enemigos de creteras estocadas. Y esta vez su actuación fue triunfal.
En 1918, como novillero, estoqueó 105 novillos actuando en las principales plazas españolas.
La alternativa tiene lugar el 26 de septiembre de 1918, en la plaza madrileña. Le cede los trastos Joselito " El Gallo " quien hace doctores en tauromaquia a Dominguín y a Varelito.
Los toros fueron de Contreras. Toros muy difíciles. El de la alternativa de Domingo recibió banderillas de fuego. Triunfo Joselito.
De esta terna pronto no quedaría más que Domingo.
Joselito murió dos años después en Talavera de la Reina y Varelito en Sevilla.
Los Dominguín viven ya en Madrid, en un piso en la calle Barquillo. Están con él sus padres y su hermana pequeña Macaria, confirmada después como Ana María.
( Continuará )



Varelito, Joselito " El Gallo " y Domingo González Mateos " Dominguín " el 26 de septiembre de 1918 el día en que Joselito les dió la alternativa a ambos.




viernes, 23 de diciembre de 2016

miércoles, 21 de diciembre de 2016

INVIERNO 2016



Llegó otra vez Diciembre, hoy comienza el invierno.
Las grullas nos visitan de nuevo, las nieves de Gredos se dejan ver, pero el invierno es suave en la dehesa, pero algunos días el viento silba canciones entre los alcornoques en Monfragüe.
Las cigüeñas - ya sin exilio. Se quedan con nosotros.
Hoy, un día, revuelto, lluvioso y frío, donde los caminos parecen ríos y los regatos bajan zumbando, me refugio en la chimenea de Encina Hermosa, y mirando el fuego, el invierno se convierte en el sueño de la vida. Sumergido en ese sueño, comienzo el debate sobre la bravura del toro de lidia.
El toro bravo es un animal excitable, irritable al máximo, al que el hombre ha llenado de ira y se la ha sacado a flor de piel, como se saca una escultura de una piedra. El toro necesita almacenar, fabricar ira antes de saltar. El toro no es el que pega primero ; necesita que le peguen, que le molesten para responder. Entonces cuando esto ocurre, salta, pero no por instinto de defensa, sino porque hemos dado tiempo a que la ira fabrique su carga explosiva.
En la salida al ruedo desde los chiqueros ya podemos apreciar una serie de signos que nos hablan de bravura o mansedumbre. Tanto unos como otros pueden establecerse de forma positiva porque existan o de forma negativa por no estar presentes.
Cuando el animal sale al ruedo, espacio amplio del que no ha disfrutado desde su salida de la dehesa en que fue encajonado y posteriormente metido en los corrales poco amplios, siente la alegría de recobrar su albedrío, corre con ímpetu, todo su ser se conmociona y se arranca con viveza a los estímulos que se le ofrecen. Éste es un signo positivo de bravura. Por el contrario cuando sale del chiquero y corretea de forma intermitente sin arrancarse de forma definida y clara a los estímulos que se le presentan, es signo de mansedumbre.
El toro no sufre o sufre poco durante la lidia, si ésta se hace armoniosa continúa y no se deja enfriar al animal. La cólera actúa de analgésico del dolor y el toro es un polvorín de cólera concentrada. Sólo al final, cuando la hermosa hoguera de la ira se agota y sólo queda un rescoldo encendido, el toro empieza a sufrir, esto lo sabemos todos los que hemos toreado. Sin embargo, todavía embiste por oleadas porque la cólera final llega como los vómitos. He presenciado muchos toros que apuntillados, en el último segundo de la vida, embestir al aire.
Me viene a la memoria, El Espartero, el Tato, Cayetano Sanz y muchos más que no enumero, que fueron cogidos con toros moribundos, con la estocada dada.
Porque eso sí, estas montañas de ira al explotar, embisten mientras les queda una gota de sangre :
" Ciegos de ira " de rabia.
En cierta ocasión, presencié una escena en la que un toro perseguía a un vaquero descabalgado, que afortunadamente pudo subir a una encina, fue tal el golpe del testuz del toro sobre la misma que la hizo temblar.
Fortuno, que fue un semental de Villagodio, berrendo en negro, arrojó al callejón al caballo y picador, como si fueran gatos.
Bolero en 1973, echó abajo 16 metros de barrera al rematar en tablas.
Cada toro es distinto, diferente, y, de ahí, las dificultades del torero, que ha de comprenderlo, darle sus medidas, y aun su ritmo y su tiempo.
Por eso criar toros bravos es oficio costoso y lento.
En una corrida la bravura del toro equivale a la salsa en los caracoles.
El caracol sin el aliño de la salsa, es insípido, una corrida de toros sin bravura no tiene gracia, no tiene aliño, no es apetecible, cansa e indigesta. La bravura es ese punto de picante que tiene la salsa de los caracoles, como se moja en la bravura capotes y muletas. Lo difícil es dar con ese punto a la salsa y sobre todo dar punto a la bravura.
El toro se define en la suerte de varas, en las veces que va al caballo, cómo va, desde dónde va, qué hace en el caballo al sentir el castigo, cómo sale, cómo se queda, cómo toma los sucesivos puyazos, si se crece, si se duele, etc ; una serie de matices de que se compone la bravura que ha de calificarle.
Considero muy difícil verlo como se hace la suerte de varas actual al uso no sólo por los picadores, sino por los propios matadores que se abandonan en el tercio de varas, se desentienden de su participación directiva como si no tuviera importancia nada de lo que se haga con los toros hasta que ellos cogen la muleta.
¡ Que recuerdos aquellos ! : Cuando la empresa de Madrid iba a Salamanca a comprar toros para el abono. En la cocina de la ganadería - no donde se guisa, sino donde se esta - se quemaba leña de encina. A los lados sillones de cuero y tachuelas, una romana y un macho de perdiz enjaulado y dormido. Decoraban las paredes garrochas, como armas del escudo del ganadero que acosa y conduce toros. De un clavo colgaban espuelas relucientes. Se hablaba de toros, que era el tema preferido en estas cocinas. La conversación se enriquecía de voces campesinas con la llegada del conocedor, que entraba sombrero en mano, rayando con las espuelas las losas del suelo. Comentaba las novedades del día al ganadero, la vaca " Pañera " ha tenido un macho mu guapo.
Al salir el conocedor con el ruido de las espuelas, se despierta el macho de perdiz y picotea en los alambres de la jaula.
En cualquiera de aquellas cocinas de Graciliano, de Antonio o de Argimiro, la empresa de Madrid compraba toros para el abono : ¡ Que recuerdos !
¿ Y qué es la bravura ? ¿ Qué es un toro bravo ?
Un toro bravo es un hermoso y orgulloso animal que ataca siempre, sin el menor resquicio de miedo. Un toro bravo arranca pronto, embiste por derecho, galopando, seguro de su fuerza, de su poder, sin temores.
Es un gladiador que los ganaderos preparan y fortalecen en la soledad de la dehesa, cuatro años largos, para una lucha de quince minutos.
Pero la bravura en sí hay que desmenuzarla y así se conocen mejor los distintos matices que encierra.
Los ganaderos de bravo tienen que conocer a fondo esos matices, saber mezclar los positivos con los negativos, de forma que ganen aquéllos, ya que factores positivos completos es muy difícil que se encuentren en un solo animal, por muy bueno que sea.
El toreo moderno y el público actual exige, un toro con embestida recta, recorrido largo ; embestida reglada, pastosa, tranquila, como un factor esencial de la bravura.
El ganadero no debe sucumbir a la tentación de la palabra mágica - " suavidad " - en becerras que debían de ser desechadas porque no acudieron de muy buena gana al caballo. " ¿ Pero fueron tan buenas para la muleta ? "
Se dice frecuentemente que el toro actual ha perdido la raza, pero ni ello es verdad, ni es lógico, puesto que el ganadero podrá haber dejado de madre una vaca no muy brava para el caballo, pero nunca habrá eliminado ninguna que para la faena de muleta haya tenido muchos pases y muchos pases son muchas embestidas, y para hacerlas ha de tener raza.
Un toro puede ser a la vez bravo y encastado ; o manso y encastado, o bravo y noble. Antiguamente el toro salía huyendo y había matado varios caballos. El romaneo contra el peto actual es lo que hace daño al toro y antes no existía.
Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la concepción actual de la bravura queda sintetizada en un toro que después de la suerte de varas continué la embestida sin intermitencias hasta el final de la lidia : tenga fijeza que permita confiar al torero y posea la capacidad de lucha hasta la muerte.
En realidad todos los toros de lidia son bravos por condición y varía en ellos la intensidad de su bravura. En todos los casos el carácter bravura está presente con mayor o menor intensidad y reaccionan con arreglo al temperamento que llevan dentro.
" Bravura es la que se manifiesta en el toro que no se duele a nada que repite sus embestidas que no recorta los terrenos que no se rebosa en la muleta y que se fija en ella como único enemigo, que tiene fondo, fuelle y que todo lo que hace de frente que no usa los pitones ".
Pero de existir " ese toro " " Nada fácil ", sera un toro con bravura y con aquello de lo que en este momento carece la fiesta " emoción ".
El ganadero tiene en cuenta una serie de dimensiones para medir la bravura de los animales de su ganadería que se pueden englobar en ocho.
( 1, Fijeza ) Mantener un nivel de actividad constante pero sometida a unos ritmos y pausas.
( 2, Movilidad ) Distinguiendo entre la acometividad y la embestida.
( 3, Acometividad ) La arrancada, es decir la primera parte de la embestida.
( 4, Embestida en el caballo )
( 5, Embestida en los engaños ) Se mide el vigor, robustez y resistencia, sin caerse durante la lidia.
( 6, Fuerza ) Embestidas rectas embebidas en los engaños con claridad, franqueza y poder.
( 7, Nobleza ) Combatividad, el ímpetu y la codicia.
( 8, Fiereza ) Que trasmita " emoción " a los tendidos sin ella nuestra fiesta al restarle " riesgo " - pierde lo fundamental del espectáculo la autenticidad del mismo.